Me cuenta mi amiga Concha que han hecho una escapada en familia a Sevilla de las que se disfrutan de principio a fin. Y es que recorrer la Hispalis de los romanos o la Isbiliya de los musulmanes es toda una aventura para los sentidos sobre todo si además, como fue el caso, el tiempo acompaña. Lo de la “lluvia en Sevilla es una maravilla” mejor lo dejamos para quiénes practican español o para los que van para largo, que todos sabemos cuánto molesta la lluvia cuando nuestra escapada es breve, viajamos con niños y queremos disfrutar de cada momento.
Claro que el plan fue de lo más completito: crucero por el Guadalquivir para disfrutar de ambas orillas del río, callejear por cada rincón, paseo en coche de caballos, subir a la Giralda, y para tomar fuerzas entre entre actividad y actividad, marchando una de tapitas, ¿alguien da más? Pues sí: rebajar la tapita y llenarnos de belleza a ritmo del pedaleo con un paseo en bici por los jardines de María Luisa, donde también se puede visitar ya en la plaza de América dos museos peculiares como son el de Artes y Costumbres Populares, tantas veces escenario de película, y el museo Arqueológico, fundamental para conocer la historia de Sevilla, así como el Pabellón Real construido para la Exposición Iberoamericana del año 1929.
Si se tercia, además de disfrutar del rico y valioso patrimonio histórico artístico de la capital del Guadalquivir, podremos visitar alguno de los diferentes parques de ocio con los que cuenta Sevilla, una ciudad que a todos maravilla. Con lluvia… o mejor sin ella.













