Les fascina. Y es que no es para menos. Viajar con niños a bordo de un teleférico supondrá un plan de lo más apasionante. Este invento español, además de las vistas de altura que siempre ofrece cuenta con esa dosis de aventura que tanto gusta a los niños.


Niños a bordo
ha subido en el de Nueva York y las Cataratas del Niágara, y como no hay dos sin tres, este fin de semana se montó en el de Madrid. Desde el parque del Oeste de pintor Rosales, y a cuarenta metros sobre tierra, el teleférico recorre más de dos kilómetros de viaje con panorámicas vistas a ambos lados y fin de trayecto en la Casa de Campo.

Las niñas y su amiga Paulina estaban felices con la idea. Y la pequeña Violeta quiere repetir el próximo fin de semana, y el otro, y el otro… Se cruza el Manzanares, se divisa el Palacio Real y la Catedral y se aproxima al parque de Atracciones entre otros lugares. Hay varias cabinas con lo que es rápido subir a una de ellas con un máximo de 4 o 5 ocupantes.

Se puede aprovechar el trayecto para conocer algo más de la historia de la ciudad, pues normalmente todos van con un sistema de audioguía incorporado. Y de paso contarles que el teleférico es un invento español obra de Torres Quevedo, quién creó el de San Sebastián en 1907 y el de las Cataratas del Niágara, todavía en funcionamiento, entre otros.

Si visitáis Nueva York vale le pena coger el teleférico que te lleva desde Manhattan a Roosvelt Island, y que se conoce con el nombre de TRAM (2ª avenida con la calle 60) Sirve el ticket de metro y pasar junto al Queensboroug nos permitirá casi rozar el rascacielos por el que se colgaba Spiderman en la última película que se rodó sobre el superhéroe.

Si todavía no os habéis subido a un teleférico, ahora en primavera es el momento. También para repetir los que ya hayan disfrutado de este medio de transporte en el que la aventura, cuando se viaja con niños, está servida.

Segovia tiene muy en cuenta a las familias y sabe cómo encandilar a los pequeños de principio a fin. Situada junto al imponente acueducto, la oficina de Turismo entrega a los niños sus folletos con actividades para que descubran la ciudad y aprendan acerca de su singularidad jugando. Una iniciativa plausible donde las halla pues convirtió la escapada a Segovia en todo un éxito, por no hablar de toda la serie de eventos que organizan con frecuencia pensando en el público familiar.

Y es que ¡menudo entusiasmo! De hecho, nos detuvimos a mitad itinerario para comer y mis hijas y su amiga Ana estaban deseando dar buena cuenta del postre para continuar con la visita. Y los adultos, doblemente felices: por verlas tan entusiasmadas y por la “paz” con la que transcurre el itinerario.

“Descubre Segovia, encuentra un tesoro” nos dice la leyenda editada por Turismo de Segovia. Y les cuenta que en el siglo I los romanos estuvieron en Segovia y construyeron el Acueducto pero que también escondieron un tesoro que han de ayudar a encontrar. Es más, al final del itinerario, prometen recompensa…

Desde preguntar a un segoviano cómo se llama la calle que une dos plazas a anotar en el dibujo lo que le falta a la catedral entre otras actividades definidas por edades (para mayores y menores de ocho años) Por supuesto, no dejamos Segovia sin entregar el folleto de actividades en la oficina para que los sellaran y les dieran la recompensa (no se lo digáis, pero hay diplomas y lápices)

Aprendieron lo que es un acueducto, los estilos de las diferentes fachadas que salían a nuestro paso y tras visitar la monumental Catedral llegamos al Alcázar de cuento. En el museo de la Catedral había una tumba de un infante de apenas seis años y la guía nos dijo que se mató al caerse de una de las ventanas del Alcázar, hecho del que tomaron buena nota las niñas apenadas pero conscientes del peligro que entrañan los balcones y las ventanas…

El “tanto monta monta tanto” con escudo y trono también sirvió para otra pincelada de historia y contarles que la reina Isabel de Castilla y el rey Fernando de Aragón mandaban por igual. Arte, historia y consejos sobre los accidentes y las alturas. Una escapada aleccionadora y divertida.