A todos nos suenan y además suelen ir seguiditas: ¿Falta mucho?, ¿Cuándo llegamos???? Es más, si cerramos los ojos y regresamos al niño que fuimos, podremos recordarnos pronunciándolas sin entender el porqué de tan largo viaje…

Muchas veces nos asusta el avión para los pequeños, pero sin embargo es el COCHE el peor medio de transporte para ellos, por muy cómodo que resulte para nosotros el viajar de “puerta” a “puerta”. Y es que, a diferencia del avión, barco o tren en el que pueden ir a su aire, en el coche apenas pueden moverse, sujetos como están con cinturones y/o sillas apropiadas para su edad.

Si vamos a viajar en coche, vale la pena tener en cuenta hasta el más mínimo detalle para garantizar que el viaje sea lo más cómodo posible para nuestros hijos (y de paso, que lo sea también para nosotros pues conseguiremos un terreno anti-estrés ganado).

Ropa cómoda, protección solar, gafas de sol, una mantita si es invierno y tenemos la suerte de que se queden dormidos, ropa extra ante posibles eventualidades (se mojan, vomitan…), botiquín médico, agua y algunas galletas o tentempiés, a ser posibles de sus favoritos, son importantes desde el punto de vista del confort. Todo ello sin olvidar el super-kit que tenemos que llevar si llevamos un bebé a bordo

Una selección de películas para el dvd portátil (si es más de un hijo vale la pena consensuar primero la elección y el orden), juguetes pequeños, pegatinas, juegos magnéticos, o videojuegos, música y auriculares si son mayores, nos ayudarán un rato. También es un buen momento para cantar juntos, jugar al veo-veo, a las adivinanzas, a palabras que empiecen por la letra…Si nuestros hijos son más mayores pueden ayudarnos mapa en mano y hacer de copilotos compitiendo con el GPS; también podemos hacer una lista de pueblos y ciudades que recorreremos en el trayecto para que los vayan marcando con una cruz, haciendo incluso una competición para ver quién los descubre primero e incluso lo característico que sabe de él si se tercia…

Y es que es importante contarles antes a dónde vamos, por qué, lo que queremos hacer, qué lugares saldrán a nuestro paso, leyendas e historias que le motiven a llegar, que les impliquen no solo en el destino sino en el trayecto; también “recompensas” cuando paremos, recuerda que el conductor debe parar cada 2 horas. Un helado, el bocata o la bebida favorita, algún dulce, una revista o libro para leer una vez lleguemos al hotel o la promesa de jugar con ellos una vez en destino al juego que prefieran… pueden ser alguna de ellas. Con todo esto, y grandes dosis de paciencia, viajar con niños en coche se hace más llevadero.